Categoría: divorcios

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Incremento de separaciones y divorcios después del verano

¿ CUALES SON LAS RAZONES PARA EL INCREMENTO DE DIVORCIOS y SEPARACIONES DESPUÉS DEL VERANO ?

Aproximadamente uno de cada tres divorcios se produce en septiembre a lo que hay que añadir los que se consuman en Octubre tras recibir el correspondiente asesoramiento jurídico, por lo que podemos afirmar que aproximadamente después de las vacaciones de verano se producen casí la mitad de los divorcios que se tramitan durante el año. Algunos expertos juristas, atribuyen esta circunstancia al hecho de que los juzgados cierren el mes de agosto, pero muchos otros no comparten esta teoría, especialmente los psiquiatras y los psicólogos. ¿Un solo mes sin servicio es capaz de acumular más de un tercio de las rupturas de todo el año? Los especialistas en conducta humana tienen otra teoría menos compleja y que desde aranconsulting.cat queremos compartir con vosotros.

Desde la legalización del divorcio en 1981, el número de casos aumenta año tras año, hasta llegar al record a día de hoy de los 141.280 de 2007, momento en que la crisis afecto de forma clara las cifras y que solo se han recuperado a partir del 2013, pero lo más curioso de todo este asunto es que haya más divorcios después del verano o tras cualquier época vacacional como podría ser también Navidad. En concreto los datos estadísticos que se barajan desde el Consejo General del Poder Judicial muestran que los divorcios, separaciones y nulidades pasaron de 124.975 en 2013 a 133.643 en 2014 y siguen aumentando, produciéndose la curiosidad de que ya hay más divorcios que bodas.

Varias son las razones, tales como la rutina diaria, el trabajo, la casa, la atención de los niños, ayudan a muchas parejas a ir arrastrando los problemas sin que estallen durante todo el año, pero cuando la convivencia se hace más estrecha, cuando las vacaciones “obligan” a permanecer juntos durante varias semanas sin otra posibilidad de escapatoria, las tensiones y reproches ocultos afloran y la situación revienta. «La rutina nos sirve para no pensar, para no enfrentarnos a las cuestiones que nos abruman», aclara el jefe de Psiquiatría del hospital de Cruces, Iñaki Eguíluz. Psicólogos y expertos en la materia aseguran que si una pareja está bien, después de la época estival estará sin duda mejor, en cambio si la relación va mal los días de vacaciones serán determinantes y podrán pasar factura con la llegada del otoño.

Sin duda la ruptura de las rutinas puede llegar a desestabilizar de tal modo a las personas más vulnerables ante los cambios que llegan a sufrir estados de ansiedad, fobias y depresiones. «Cada día es más frecuente. Hay gente que llega el viernes, se encuentra con su propia soledad, sus dificultades, en definitiva consigo mismo; y se agobia una barbaridad. Están deseando que llegue el lunes para volver al trabajo y que todo regrese a la normalidad», asegura el psiquiatra Sr. Eguiluz.

Hoy en día para la mayoría, la vida gira en torno al trabajo y las obligaciones diarias. Los horarios se organizan en función de ambas circunstancias, «no siempre en relación a la familia o la pareja de uno». Si uno tiene especiales dificultades para enfrentarse a la soledad y a los cambios, el terreno queda abonado para que estalle el conflicto y ya sabemos que el verano es la única época del año en que se producen los “incendios”. El final del verano, como las navidades, es un momento clave, uno de esos en que las personas, cada vez más, tienden a hacer balance de la situación, a cerrar capítulos de la vida y a abrir otros nuevos, empieza un nuevo curso o un nuevo año. «Por eso, la aparición de un conflicto en una pareja no demasiado estable y en un momento como las vacaciones, en el que todo se tiende a magnificar, puede acabar en ruptura.

Ya hemos dado unas primeras pinceladas, pero veamos cuáles son los principales motivos para que el número de divorcios aumente tras el verano.

1. Es la época del año en que la pareja pasa más tiempo junta.

Se presupone que las vacaciones deberían unir más a la pareja, y eso solo es así si la pareja está bien, pero en la mayoría de los casos la realidad es otra. Se trata del período en el que más tiempo se pasa con la pareja y cuando se ponen a prueba ciertas habilidades como la comunicación o la capacidad para la resolución de conflictos denominados olvidados pero en la mayoría de los casos vuelven a aparecer de forma recurriente y es en ese momento en el que suelen salir a la luz aquellos problemas que se han ido acumulando durante años.

2. Somos una sociedad hedonista.

En los últimos tiempos la sociedad ha sufrido un cambio radical en cuanto a valores y formas de ver la vida. Como consecuencia el modelo de pareja ha cambiado, se dice habitualmente que los jóvenes “ya no aguantan como lo hacían sus padres”, si ha esto le añadimos que somos una sociedad de consumo donde la pareja se puede llegar a considerar en algunos casos como un producto más, esto supone que puede ser remplazada en cualquier momento; sin duda este es un hecho al que también hay que sumarle la falta de compromiso, de esfuerzo (tenemos menos aguante), la búsqueda inmediata de placer, y una exagerada mentalidad individualista e independiente.

3. Tenemos más tiempo para pensar, imaginar y tomar decisiones.

Durante las vacaciones tenemos más tiempo libre y más energía para echarle un pulso a la relación. Muchas veces, pasadas las vacaciones, se produce una desilusión o depresión post vacacional. Las parejas culpan a menudo a la falta de tiempo, el estrés, o el exceso de trabajo, entre otros motivos, los problemas conyugales. Se suele pensar que los días estivales ayudarán a limar esas asperezas y a fortalecer de nuevo la relación y volverse a enamorar, sin duda esta mentalidad resulta igual de errónea que la de tener un hijo como solución a los problemas de pareja. En realidad es cuando tenemos más tiempo para pensar de verdad en nuestra vida y en las relaciones. Por eso es cuando más decisiones de cambio llegamos a tomar con el inicio de curso escolar o del año.

Para evitar llegar a la ruptura, los psicólogos recomiendan lo siguiente:

  • Se debe procurar mejorar la comunicación en todas sus vertientes, hay que reforzar la confianza y poner en común los objetivos vitales. Si quieres, no dejes de ver a la pareja como una “empresa” en la que hay que trabajar duro cada día sin dejar de invertir en I+D.
  • Equilibrar el tiempo que se pasa en pareja. Uno ha de tener tiempo para él, sus aficiones y amistades, siempre sin perder de vista a la familia.
  • Hay que planificar de manera conjunta con tu pareja las actuaciones a realizar, priorizar a la familia que has creado y no dejar de dar importancia a las relaciones sexuales, puesto que estas son en definitiva el vínculo exclusivo de una pareja.
  • Trabajar la empatía y asertividad. Ponerse en el lugar del otro y llevar a cabo negociaciones donde los dos salgáis ganando, es recomendable realizar esta practica en un sitio “neutral” como una cena en un restaurante ya que esto evitara la subida del tono de voz, etc…

Si llegado el momento decides afrontar una separación o divorcio recuerda que nos tienes a tu disposición en ARAN CONSULTING ECONOMIC & LEGAL S.L.P.

 

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